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El huevo de
chocolate |
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UNA NOCHE
Una noche,... |
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¿Quién me dijo que tú eras
siempre risa, nunca llanto?,...
tal vez, lo leí en tus cartas,
una mañana temprano.
Tal vez, me lo dijo el viento,
en un susurro callado
que bajó de la montaña
a refrescarse en el lago.
¡Siempre risa, nunca llanto!,
como la rosa de mayo
de esa eterna primavera
que nunca cumple los años.
Rosa sincera y altiva
que hieres, sin desearlo,
la mano que te cultiva
y te acoge en su regazo.
Siempre mayo, nunca invierno,
por eso ahora te canto
y me ofrezco a modelar
las espinas de tu tallo.
Porque yo quiero que seas...
siempre seda, nunca esparto,
siempre rosa, nunca cardo,
¡siempre risa, nunca llanto!
A Cui Ping Sing
Hay muchas mujeres,
pasan, besan y se van,
en todas me reflejo
pero en ninguna puedo verme.
Tú eres el lago
de aguas azules y tranquilas
en el que me sumerjo sin pudor,
tu mirada envuelve
con sedas mi corazón,
hueles a noche e hierbabuena,
eres bella como el cielo,
tus blancos dedos
alimentan miles de sueños
de caricias de hierba mojada,
he visto crecer la luna
a través de tus ojos,
tu sonrisa de sal
refresca mi crepúsculo,
de tus flores emanan los pétalos
que la aurora transporta hasta mi cama,
tus labios impregnan mi cuerpo
del néctar de la vida,
porque tú eres el paraíso,
porque creamos juntos
las canciones de mayo,
porque hemos visto pasar las estaciones
cogidos de la mano,
porque mi alma tiene dos cuerpos
y mi sangre dos latidos.
Hay muchas mujeres,
todas pasan, besan y se van,
pero tú eres el amor,
tú siempre permaneces.
Atlantes,
hijos de la mar y el viento,
contadme vuestros secretos,
decidme de dónde vengo.
Atlantes,
hijos de mitos y sueños,
junto al mar está mi cuna,
dejadme que mire dentro.
Dos continentes se mezclan
con lazos de sangre e hierro,
Atlantes,
¿a qué tierra pertenezco?
La sal de los océanos
detuvo el paso del tiempo.
Atlantes,
escucho vuestros lamentos.
Atlantes,
hijos de la mar y el viento,
dejadme solo ante el mar,
contemplando sentimientos.
A RUBÉN DARÍO
SONETO NETO
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