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POEMAS DE JUAN GUINEA DÍAZ

correo para Juan Guinea

El autor, Profesor de Educación Infantil de un colegio de Sevilla (España), nos presenta sus poemas creados para compartir con sus alumnos en el aula.
(Todos los poemas pertenecen a su libro «El Príncipe Z», de Juan Guinea Díaz. A Fortiori Editorial, 2010)


MI REGALO PARA MAMÁ

Le regalo a mi mamá
una sonrisa de plata
que es la que alumbra mi cara
cuando de noche me tapa...

Le regalo a mi mamá
una caperuza roja
por contarme tantas veces
el cuento que se me antoja...

Le regalo a mi mamá
una colonia fresquita
por no soltarme la mano
cuando me duele la tripa...

Le regalo a mi mamá
una armadura amarilla
que la proteja del monstruo
que espanta en mis pesadillas...

Le regalo a mi mamá
el lenguaje de los duendes
por entender lo que digo
cuando nadie más lo entiende...

Le regalo a mi mamá
una chistera de mago
en la que quepan mis besos
envueltos para regalo...

MI PADRE

Si un vampiro negro me acecha en la noche
o una bruja quiere comerme enterito…
si veo unos fantasmas siguiendo a mi coche
o a un león enorme con mucho apetito…

Entonces mi padre,
con sus grandes manos,
me abraza y me calma,
siempre me defiende,
me mira y sonríe,
me besa en la frente,
vigila a los monstruos
que veo en mi mente.
(Mi padre me cuida
y nunca se duerme)

Si tras la cortina se esconden serpientes
o un gran dinosaurio dispuesto a atacarme…
si los cocodrilos van a hincarme el diente
o un pirata quiere al agua tirarme…

Entonces mi padre,
con sus grandes manos,
me abraza y me calma,
siempre me defiende,
me mira y sonríe,
me besa en la frente,
vigila a los monstruos
que veo en mi mente.
(Mi padre me cuida
y nunca se duerme).


SI YO FUERA...

- Si yo fuera un animal,
Quisiera ser una hiena
Y reír sin importarme
Ni siquiera el ser tan fea.

- Si yo fuera un animal,
Sería un león africano,
Mientras la leona caza,
Yo cuido de mis enanos.

- Si yo fuera un animal,
Elijo ser tiburón
Para asustar a mi hermano
En clase de natación.

- Si yo fuera un animal,
Sería un oso pequeño
Para dormirme en tus brazos
Durante todo el invierno.

- Pues si tengo que elegir,
Yo sería una cigüeña
Y traería hasta mi casa
¡Una hermanita pequeña!

- Y yo... ¿qué animal sería?
Déjame que me lo piense...
¡Sería un ornitorrinco!
¡Qué animal tan diferente!

RESTAURANTE ALUCINANTE

Restaurante Alucinante, ¿qué quieren desayunar?
Para las brujas tenemos zumo de niña estrujada
con pastel de ojos risueños y cabezas despiojadas
de niños desobedientes que no paran de llorar.

Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!

Restaurante Alucinante, ¿Cuántos son para almorzar?
Recomiendo al señor Lobo nuestro guiso de cerdito,
o la lasaña rellena de abuelita y corderito
con dedos de niña buena, ¡Un exquisito manjar!

Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!

Restaurante Alucinante, ¿han venido a merendar?
A los ogros aconsejo el batido de Princesa,
o bracitos de bebé en salsa de chocolate.
Y si quieren algo vivo para llevarse al gaznate,
tenemos siete enanitos atrapados por sorpresa.

Pasen, pasen, vengan todos
y prueben nuestros manjares,
se acabó el pasar las horas
buscando niños vulgares:
¡Restaurante Alucinante
se los cocina al instante!

Restaurante Alucinante, niños, niñas, ¡A cenar!
Podéis salir a la calle, ya no tenéis que escondeos:
Las brujas, lobos y ogros, y demás villanos feos
han caído en nuestra trampa ¡Ya no os van a molestar!


MI DRAGÓN

Tengo un dragón escondido
debajo de mi almohada
con el que juego de noche,
acurrucado en la cama.

Es un dragón chiquitito,
apenas mide una cuarta,
pero tiene unos colmillos
afilados como espadas.

Mira con sus grandes ojos,
encendidos como el fuego,
y su larga cola llega
desde la cama hasta el suelo.

Me gusta jugar con él
a imaginar aventuras
en las que gana el dragón
al héroe de la armadura.

Cuando mi dragón sea grande
yo le abriré la ventana,
para que pueda volar
y llevarme a sus espaldas.

LA PLAYA

La playa en verano
Las olas del mar
La brisa, un helado
Saltar y nadar

Comida en el patio
Melón y sandía
Papá con su radio
Siesta al mediodía

El cubo y la pala
Enormes castillos
Paseo por la playa
El cielo amarillo

El pelo enredado
La arena y la sal
Dedos arrugados
Cenar en el bar

La ventana abierta
Dormir con la abuela
La playa desierta
Cubierta de estrellas.



EL COCODRILO Y LA HORMIGA

Este es el cuento de un cocodrilo
que junto al río estaba dormido.
Una hormiguita que allí lo vio
hasta el hocico se le subió.
El cocodrilo notó cosquillas,
se despertó y vio a la hormiga.
Quiso matarla de un manotazo
y en el hocico se dio un porrazo.

MIS MANOS

Me lavo las manos
después de jugar
y con la toalla
las voy a secar.

Seco uno tras otro
todos mis deditos,
cinco en cada mano
¡y todos limpitos!


UN DÍA ESPECIAL EN LA SELVA

¿Qué pasa en la selva
que siendo temprano
cebras y leones
están levantados?

¿Y por qué los monos
que nunca se lavan,
hoy se están peinando
con el agua clara?

Los pequeños tigres
salen de la mano,...
¿a dónde van todos
tan entusiasmados?

- Es que hoy, en la selva,
es un día importante:
¡Empiezan las clases
del profe Elefante!

LA HORMIGA SOLE

A mi hermana Sole

La hormiga Sole en su barco de papel,
de charco en charco va jugándose la piel,
con la alegría como único equipaje,
empaquetada en grandes cajas de embalaje.

Nunca sabe qué le espera al día siguiente,
pero siempre se mantiene sonriente
y desembarca en Italia o Guatemala,
con paso firme y mirada confiada.

En cada puerto se enamora de un mosquito
(de entre los bichos siempre fue su favorito)
y mientras vive emociones y romances
sabe que pronto otro destino está a su alcance.

Hormiga Sole, hormiga inquieta,
rompecorazones y coqueta,
se despide de otra tierra, de otro amor
dejando miles de aventuras a estribor.


ABUELA HECHICERA, ABUELA COCINERA

Si hay alguien en el mundo
que sea una gran hechicera
esa sin duda es mi abuela:
¡Hechicera y cocinera!

Tiene un libro de recetas
escrito con gran destreza,
desde estofados de carne
a hechizos para princesas.

Los conjuros escondidos
entre sopas y purés,
para que nadie los robe,
¡eso sólo yo lo sé!

Algunas veces mi abuela
me deja leer lo que ha escrito
de entre todos sus hechizos
éstos son mis favoritos:

Las recetas de la abuela hechicera

Receta para matar a un pirata:

Ponle en la barba dos trenzas,
se morirá… de vergüenza.

Receta para matar a un dragón:

¿Por qué matar a un dragón?
¡Llévatelo de excursión!

Receta para matar a una bruja:

Esconde bien a su gato,
y ella morirá de pena;
si lo devuelves al rato
¡se convierte en bruja buena!

Receta para matar al lobo feroz:

Coge al pirata de antes,
hazle un nudo en la camisa,
ponle una falda brillante,
y el lobo… ¡muerto de risa!

Receta para matar a un ogro:

Pídele a la bruja buena
que le regale una flor
con una poesía que deje
al ogro muerto de amor.

Receta para acabar con las guerras:

No mates más que de risa,
y celebra una gran fiesta
invita al ogro, al dragón,
al pirata y a una orquesta,
la bruja, el lobo feroz…
(Si ésta fiesta no termina con la guerra,
¡Al menos acabará con tu suegra!)

Receta para salvar a Pulgarcito:

Ya no tendrá más problemas Pulgarcito,
si le regalas un móvil pequeñito.

Receta para despertar a la Bella Durmiente:

Coge las tapas de dos cacerolas
haz mucho ruido y despertará sola.

Receta para salvar a Caperucita:

¡Ay!, ésta niña es muy despistada
así que fuera el tarro de mermelada,
regálale un mapa de carreteras,
y llegará antes adónde la abuela
mete en la cesta unas buenas gafas
así verá bien que el lobo la estafa,
y en vez de caperuza de rojo telaje
vístela enterita verde camuflaje.
Pero si aún y así, se la come el lobo
unta todo el cuerpo de asqueroso lodo
así cuando llegue hasta la barriga
la escupirá el lobo: ¡le dará fatiga!

Receta para enamorar a un príncipe:

¿Y quién quiere un príncipe
soso y relamido
si puede quedarse
mejor sin marido?

Receta para enamorar a una princesa:

Lo mismo te digo de esas cursis cobardes:
¡Que sigan llorando, pero con sus padres!

Receta para salvar a los tres cerditos:

Ésta es la receta más complicada
porque en la vivienda… la cosa está cara.
O que los tres suden bien la camiseta
¡o que se espabilen con las hipotecas!

Receta para conseguir el mejor de los tesoros:

Dale un gran beso a tu mamá
y ella te lo devolverá.


EL ABUELO BOTARATE

Mi abuelo está loco,
loco de remate
me gusta quedarme
con él por la tarde.

Puedo disfrazarle
él siempre se deja:
vampiro, payaso…
o como una vieja.

Tiene una cajita
¿Dónde la escondiste?
Él nunca se acuerda
¡menudo despiste!

Si quiero buscarla
leemos el mapa
«dos pasos al norte…»
¡como los piratas!

Esa caja tiene
miles de tesoros:
cuentos, chocolate,
la pluma de un loro,

un viejo amuleto
de un faraón egipcio;
De la bruja, un diente,
del príncipe, un rizo.

Una haba que lleva
escrito un consejo:
¡Si me comes nunca
llegarás a viejo!

Canicas antiguas,
una piruleta,
dibujos que ilustran
miles de historietas.

Sentado en sus piernas
me cuenta leyendas
de dioses antiguos
luchando sin tregua.

Siempre me despido
con guerra de besos,
y gane quien gane,
los dos, tan contentos.

SUEÑOS COMPARTIDOS

Al llegar la noche,
antes de acostarme,
pregunto a mi madre
si puede ayudarme:

- Dime, mamaíta,
¿qué puedo soñar?
- Sueña con sirenas
saltando en el mar.

Que eres un pirata
con parche en el ojo
que con su fragata
navega a su antojo.

Buscando un tesoro,
empuña su espada,
soñando despierto
con ver a su amada.

Duermo calentito,
me arropan tus versos,
y acabo soñando:
sueño con tus besos.

- Sueña con la selva,
húmeda y tupida,
verde, intransitable,
cálida, tranquila.

Cabalga en el lomo
de un león enorme,
persigue a la luna
hasta el horizonte.

Cuélgate en las ramas
de un árbol frondoso,
cena con los monos
plátanos sabrosos.

Duermo calentito,
me arropa tu amor,
y acabo soñando:
sueño con tu olor.

- Dime, mamaíta,
¿qué sueño ésta noche?
- Sueña con pingüinos
en el polo Norte.

Baila con las focas,
patina en el hielo,
los osos polares
ahuyentan tus miedos.

Mira las estrellas
hay dos muy brillantes:
mis ojos te alumbran,
ojos vigilantes.

Duermo calentito,
tu voz es mi abrigo,
y acabo soñando:
soñando contigo...

© Juan Guinea Díaz


El huevo de chocolate