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POEMAS DE JOSÉ MARÍA DE HORNA

TRABAJA Y REZA

Recuerdo que de niño, de muy niño,
de la edad de los mimos de la abuela,
de la edad en que todos esperamos
una vida feliz, de encantos llena,
de la edad de esperanzas y de ensueños,
de los cuentos de hadas y princesas,
de esa edad que es la flor de las edades,
edad feliz en que la vida empieza;
recuerdo, sí, una frase cariñosa
que me diera mi padre como lema:
"Si quieres ser un hombre en esta vida,
un hombre de verdad, trabaja y reza".

Bulléndome esta frase a cada paso,
empecé a ver el mundo más de cerca.
Entré en la juventud, dejé la infancia,
olvidé el cuento de hadas y princesas.
Estudiante, pensé que ya era un hombre,
mil ideas llenaron mi cabeza,
y esas "mil" ocuparon tanto espacio
que acallaron el eco de otra idea.
Seguí vagando ciego por el mundo
y una tarde feliz, en una iglesia,
como si la voz fuera de mi padre,
en el púlpito oí: «trabaja y reza».

Hoy, ya hombre, recuerdo con nostalgia
aquellos años que viví sin pena,
y he vuelto a recordar el cuento de hadas
y los mimos y besos de la abuela.
A mi memoria traigo aquellos tiempos
que felices vivimos en la escuela, 
y me enternece el ver que aún los niños,
como aquellos de ayer, ríen y juegan.
Y me acerco y les digo, uno por uno,
como mi padre un día me dijera:
Si quieres ser un hombre en esta vida,
un hombre de verdad, «trabaja y reza».

HAY MOMENTOS

Es bonito vivir, aunque la vida
tenga amargos momentos.
Los hay llenos de duros sinsabores,
los hay tristes y lentos.
Los hay que nos castigan con desgana,
con fatiga y con tedio.
Pero hay otros momentos de esperanza,
de amor y de sosiego,
que nos llenan el alma de alegría,
de dulce bienestar y de contento.
Momentos en que vemos un futuro 
poblado de misterios,
que van desarrollándose en promesas,
como en los viejos cuentos.
Si sabemos mirar en nuestras almas,
veremos que tenemos allá adentro
un sinfín de posibles realidades
que aún no se han hecho;
con ellas está todo en nuestras manos,
como un misterio
que espera, que, con fuerza decisiva,
le despertemos.
Para aquellos que amamos nuestra vida,
y a Dios le agradecemos
que nos la muestre llena de contrastes,
hay momentos, momentos y momentos...

... de estos momentos llenos de promesas
quiero llenar mi tiempo.


¡VAMOS A JUGAR MUCHACHOS!

¡Vamos a jugar, muchachos!
¿A qué podemos jugar?
Juguemos a amarnos todos,
Juguemos a no dudar.
Juguemos a ser hermanos
que están aprendiendo a amar.
Juguemos a dar la mano
a quien duda al caminar.
Juguemos a estar alegres
cuando el otro triste está.
Juguemos a hacer regalos
de sonrisa y bienestar.
Juguemos a regalarnos,
enteros, sin regatear.
Juguemos a ver la vida
llena de calma y de paz.
Juguemos a ser constantes
y a repartir amistad.
Juguemos a ser más buenos,
cada día un poco más...
Y así haremos más hermosa
la vida que Dios nos da.

A UNA CIEGA

¿Por qué no puedes verme?... tu alma siente.
¿Lloras, tal vez, porque no ves las rosas?
No llores, niña, no; las más hermosas
son mentido color, son luz que miente.

Oye, en tanto, la voz que, dulcemente, 
como rompen las ondas temblorosas
en un lago de ondinas y de diosas,
llega hasta ti serena e inocente.

Es la voz del Amor, tu compañera,
la voz de un niño como tú; no llores:
¿no sientes nacer hoy la primavera?

¿No sientes el perfume de mil flores
que no apreciaste ayer, tal vez? Espera
y podrás ser feliz sin ver colores.


AMOR, VEN A BUSCARME

Amor, ven a buscarme, ven conmigo.
No me dejes tan solo, tengo miedo;
un miedo horrible de que llegue el día
y no esté preparado a ir a su encuentro.
Si esto ocurre, la noche será eterna,
y las tinieblas siempre, como un sueño,
me harán ir por el mundo sin camino,
errante, sin oriente, como un muerto.
Ven a buscarme tú que eres mi aurora; 
alúmbrame, mi amor, que ya presiento
que si tu luz no viene ante mis ojos,
se van a quedar ciegos.
Y yo quiero mirar y ver la vida
alegre y sonriente, y, sin esfuerzo,
con la risa en el alma y en los labios,
al ver nacer el sol, ir a su encuentro.
Y reír junto a ti y amar la vida, 
y hacer nacer un mundo en cada beso;
un mundo de belleza y de poesía,
un mundo todo amor, como un reflejo
del mundo que soñamos sin palabras,
temblando de emoción, ante el misterio
de comprobar que el alma se estremece
al escuchar: te quiero.
¿Comprendes, amor mío, mis palabras?
Ya ves cual es mi miedo.
No quiero que otra noche me sorprenda
sin besarte de nuevo.

BOGA ALEGRE, MARINERO

Boga, alegre, marinero,
por el mar azul de plata;
el eco de tu sonata
hará al Amor renacer.

Va en el eco de tu canto,
lamento de amor profundo,
ese amor que ciñe el mundo
a unos ojos de mujer.

El crepúsculo es testigo
de tus desvelos de amante;
pídele que también cante
tu melodía de amor.

Pide a las olas altivas
que presten a tu camino
ese murmullo marino
que es susurro embriagador,

y ella volverá, no dudes,
al redil de tu cariño;
huyó porque Amor es niño
y no cesa de jugar;

pero pronto, arrepentida,
al rumor de tu tonada,
volverá a ti enamorada:
tú no dejes de cantar.


CAMPO CASTELLANO

A ti te canto, campo castellano,
campo que pintas la estación florida
de flores y color, de sed de vida,
con el color fulgente de tu mano.

Tú, de los campos del Edén hermano
robaste al sol la luz más colorida;
una amapola fue tu dulce herida,
la paz, la reina de tu fértil llano.

Campo fecundo, que al labriego entregas,
en rojo y gualda trigos y amapolas:
en el mar de belleza en que le anegas,

como entre juegos de encrespadas olas,
flor y mies, que ante el viento tu doblegas,
asemejan banderas españolas.

DADME LICENCIA

Dadme licencia, os pido humildemente,
para ser un modesto vagabundo.
Permitidme que pase por el mundo
sin compartir sus fiestas con la gente.

Dejadme que me mueva en otro ambiente
de aquel que ofrece el prefijado rumbo.
Yo no quiero girar, de tumbo en tumbo,
en carrusel que ríe alegremente.

Yo quiero serme fiel cada momento,
y mostrar mi tristeza o mi alegría
de la manera franca en que las siento,

y disculparme si mi cobardía
no realiza mi ansiado sentimiento
de transformar tristeza en alegría.


DEO GRATIAS (1)

Te doy gracias, Señor de los Cielos,
todas las mañanas,
porque me has regalado la vida,
y, por su camino,
con tu sombra de amor me acompañas.
Te doy gracias, también, a menudo,
creador de las almas,
porque das a mi espíritu vuelos
y, también, la fuerza
que mantiene el batir de sus alas.
Te doy gracias por el sol que nace
anunciando la nueva jornada,
con su luz, que arrebola las flores
y las mieses grana.
Por la lluvia que cae de tus cielos
y los campos baña,
y arroyuelos y fuentes ,mantiene
en continuo fluir de esperanzas.
Por la madre, que espera amorosa,
por la esposa, que en todo se afana,
por los hijos, que dan y que quitan,
y entregan caricias
a cambio de lágrimas.
Por la breve mudanza del tiempo,
que a cada pasado
promete un mañana.
Por el arte y la ciencia y por todo
lo que, a manos llenas,
tu infinito poder nos regala.

DEO GRATIAS (2)

Te agradezco, Señor, tantas cosas,
que me es imposible
una a una, Señor, señalarlas.
... Y, con todo, me viene a la mente
una idea que lucha azorada
por abrirse camino entre todas,
y, valientemente,
ante Ti desgranarse en palabras.
No sé si atreverme,
que el orgullo es pecado, y no cuadra
ante Ti con orgullo expresarse...
Pero tengo ganas
de pedir que tu amor infinito
me perdone otra vez, y que vaya
hasta Ti, como un grito lanzado
por las fuerzas más hondas del alma,
mi agradecimiento
por algo que nada
oscurece con sombra ninguna,
que a nada se iguala.
Te doy gracias, Señor, sobre todo,
por haber permitido que nazca
de una raza honesta,
de padres honrados,
y en la tierra bendita de España.


ESTOY ENAMORADO DE UNA NIÑA

Estoy enamorado de una niña;
me da miedo decirle que la quiero;
me da miedo poner entre sus labios
el veneno mortal del primer beso.

Me da miedo que un día, entre mis manos,
la rosa inmaculada de su cuerpo,
pueda quebrarse a la mortal caricia
del ansia incontenible del deseo.

Quisiera conservarla inmaculada,
como la niña que forjé en mis sueños
sin que nunca mis frases amorosas
encendieran pasiones en su pecho,

y verla junto a mí, con la inocencia
que reflejan sus ojos tan serenos,
su sonrisa tan llena de caricias,
y el encanto sencillo de su pelo.

Me da pena pensar que pueda un día, 
vencido a los encantos de su cuerpo,
poner cruel entre sus labios puros
el veneno mortal del primer beso.

ESPERAR Y RECORDAR

Esperar, esperar por no morir.
Recordar, recordar para vivir

Un camino marchito, abandonado,
un andar vacilante, una mirada
a un "no sé qué" nublado,
y más tarde el cansancio, después, nada.

Y volver a esperar. Sin un latido,
el corazón cansado ya no llora;
se ahoga en lo profundo algún gemido
en tanto la esperanza se desflora.

Un recuerdo lejano ayuda al alma,
de aquel tiempo pasado más hermoso;
y es su ayuda tan débil, que no calma
la avaricia del hombre a ser dichoso.

Vuelve a la muerte viva el alma humana,
sigue la senda sin juzgar su suerte;
pasa una tarde gris, y a la mañana
ha dado un paso más hacia la muerte.


EL SUEÑO

¿Por qué me despertáis? ¿No veis que el sueño
me remonta en sus alas al Parnaso?
¿No sabéis que en sus brazos el acaso
se torna realidad de nuestro empeño?

Dormido el cuerpo, en un febril ensueño
hallo gloria y amor a cada paso;
quiero placer y en el placer me abraso;
me encuentro con Amor y soy su dueño.

Forjo un mundo repleto de colores,
de vida, de ilusión, de poesía,
en que se olvidan todos los dolores.

Por eso puedo transformar el día
en destellos de gloria, luz y amores,
si duerme el cuerpo y vela fantasía.

HOMENAJE DE AMOR

En la bella quietud de este paraje,
junto al susurro mágico del río,
escucha el canto de este labio impío
que te ofrece mi amor como homenaje.

Escucha entre las frondas del ramaje
este canto de amor, del amor mío;
canto que es dulce y suave o es bravío
como el canto del río y el paisaje.

Y cual luz que da vida a un nuevo día,
purificado de la musa al llanto
por que fuera más puro todavía,

en alas de mi ardiente fantasía,
vuela hasta ti el murmullo de mi canto,
que es toda mi pasión hecha poesía.



LA FUENTE DEL CARIÑO

Con mi corazón de niño,
una tarde, inadvertido,
de la fuente del cariño
bebí yo.

Quedó el corazón tocado,
soñó mi alma una ventura,
soñó un cariño encantado,
soñé yo.

Mas desperté de aquel sueño,
lloró mi suerte vencida,
lloró en recuerdo de aquello,
lloré yo.

LA NOCHE TEME AL SOL

La noche teme al sol, que ya aparece
tras la débil silueta del collado,
y cede el paso al astro, enamorado
de la faz castellana que esclarece.

Como tímido amante, el sol parece
que duda y que vacila emocionado;
mas le pica el amor, salta el vallado,
y a Castilla en sus brazos adormece.

Ella despierta, lucha y nace el día;
al verle Oriente el firmamento brilla,
y hoy luce aún más de lo que ayer lucía.

¡Salve, padre de excelsa maravilla!
¡Salve, rey, salve autor de la poesía!
¡Salve, dueño y señor de mi Castilla!


LA VIDA ES UNA PREGUNTA

La vida es una pregunta,
el vivir es contestar;
y entre las muchas respuestas,
elegir bien, es quizás
el negocio más difícil
que nos presenta el azar.
Posibilidades, todas:
talentos y voluntad.
Dios ha puesto en nuestras manos
lo que es y lo que será.
Todo es posible en nosotros
Si sabemos acertar.

A esta difícil pregunta...
¿Quién sabrá bien contestar?

LO QUE YA HAN DESPRECIADO

Si ves al mundo rebramando inquieto
entre la tempestad,
recuerdas el amor, junto aquel seto
que guarda la amistad.

Si ves que, en calma, el mundo se sustenta
en brazos del amor,
tu mente busca ansiosa la tormenta
de una vida interior.

Así es el mundo y así son los hombres,
un absurdo endiablado,
buscando siempre locos, no te asombres,
lo que ya han despreciado.


SOÑANDO AYER

Hoy siento nostalgia de aquellas mañanas
alegres y claras de la primavera
en que tú venías hasta mi jardín
altiva y radiante como una princesa.
De amores hablando, pasaba la tarde,
venía la luna radiante y serena,
y, como tributo que paga a una diosa,
besaba los rizos de tu cabellera;
luego, al reflejar en tus ojos su cara,
fulguraban éstos como dos estrellas.
Estabas preciosa junto a la enramada,
el aire besaba tus mejillas tersas,
y al tiempo entonaba su canto más dulce
al rozar el viento la verde floresta.
El cielo cerraba sus ojos de oro
pues sentían celos de ti las estrellas:
todas ellas, reinas en el firmamento;
tu, en cambio, eras única reina en la tierra.
En tenue penumbra quedaba tu cara
sólo de la luna, fulgurante y bella,
bajaba el reflejo del blanco más puro
a darle a tu cara color de azucena.
Y yo, que temía romper el encanto,
como un estudiante que azorado tiembla,
te miraba mudo, y encontrar tus ojos
fijos en los míos, me daba vergüenza.
En este embeleso, sin mover los labios,
como almas gemelas se hablaban las nuestras,
y Amor, al prestarles todas sus palabras,
dictaba a las almas las frases más bellas.
Si cabe en el mundo ser feliz, yo creo
que entonces lo fui cual nunca lo fuera.

Al día siguiente me despertó el alba,
y la luz consigo trajo mil ideas;
entre todas, una, por ser más hermosa,
limpiando el espacio, vino a mi cabeza.
Un recuerdo dulce, feliz y sereno,
salido del marco de esta vida necia.
Recuerdo de dicha, mas... sólo recuerdo.
Ahora me pregunto: Alma, ¿por qué sueñas?

NO SÉ ESCRIBIR

No sé escribir. ¿Por qué me empeño, necio,
en forzar a mi pluma, si la fuerza
sólo ha de producir vacías frases
que nunca dicen lo que el alma piensa?
No sé escribir.¿Por qué, entonces, le ofrezco,
insensato, esperanzas a una idea,
que luego en el papel, pensada hermosa,
es dura y fría y retorcida y seca?
Quise decir... ¡no sé!, que te quería,
que me gusta decirlo, que me pesa
el no habértelo dicho, que te miro...
y no acierto a decir lo que quisiera;
que, a veces, pienso tanto que la mente
se sume en una estúpida pereza,
y entonces, sin pensar, tan sólo siento
un extraño pesar, una honda pena.
¿Será que, entonces, la razón dormida,
el alma sufre porque estuvo muerta?
¿Será que solamente el pensamiento
es rey que tiraniza mi existencia?
Si dejara sentir a mi alma libre,
olvidada de juicios y de ideas;
si dejara "sentir" a mi cerebro,
y el corazón, de par en par las puertas,
gobernara la marcha de mi vida...,
tal vez pudiera, sí, tal vez pudiera,
olvidando temores infundados
y ahogando en mí la voz de la prudencia,
comenzar una vida que hoy no vivo
porque mi corazón no manda en ella.
...Y entonces te diría en voz muy baja,
como se dicen las verdades serias,
como Amor se estremece en otros labios...
pero no lo diré... y esa es mi pena.


PREGÚNTALE A LAS ESTRELLAS

Pregúntale a las estrellas,
ellas pueden responderte;
ellas conocen el sino
de los hombres, ellas tienen
el secreto de la vida,
de la vida y... de la muerte.
Yo sólo sé que he nacido
bajo una estrella impotente,
y que he sufrido bastante,
y que he llegado a quererte.
Así de sencilla y simple
es la cuestión: ahora puedes
preguntarle a las estrellas;
ellas pueden responderte.

¿QUÉ ES LA FELICIDAD?

Solamente una vez amé la vida
... y dejé de pensar.

Más tarde pregunté por qué la amaba
... y la dejé de amar.

Cuando se tiene fe, la vida sabe
tu misma fe premiar.

Si quieres ser feliz, nunca analices
qué es la felicidad.


TEMO LA OSCURIDAD

Pide al sol que se espere, tengo miedo
de que mi caminar
vea sombras brotar en mi camino:
¡temo la oscuridad!

Pide al sol que me alumbre en la carrera
que empiezo a recorrer;
soy débil y, tal vez, sentiré miedo:
¡no lo quiero tener!


¿QUÉ ES LA VIDA?

¿Qué es la vida?
Complejo de amarguras.
¿Qué es vivir?
La esperanza de un Edén.
Es sufrir,
la venganza de esta vida,
Y morir,
es dejar de padecer.

¿Qué es querer?
Ansiar algo inhallable.
¿Qué es amar?
Añoranza de placer.
El sufrir
es un sino inevitable,
y es inútil
en ello no creer.

¿Qué es soñar?
La utopía de la vida.
¿Qué es el sueño?
Ese genio bienhechor.
Despertar
es saber que no cabía
en el mundo
la vida sin dolor.

Yo soñé
que te amaba y me querías.
Desperté
y mi sueño se truncó.
Sólo guardó
un recuerdo el alma mía
y una impresión
de pena el corazón.

NO LO SÉ

- Dime por qué me quieres.
- No lo sé.

...Y aquella tarde fui yo muy dichoso,
pero aún no sé por qué.

Si eres feliz un día, y te preguntas:
¿Por qué soy tan feliz?,
eres loco al hacerlo, que si el sueño
contesta a tu "porqué", debe morir.

¿No quieres ser tú así?

Mira el campo, es sereno como un sueño
de tu infancia feliz;
es dulce, es infinito en su horizonte:
¿no quieres ser tú así?

Abierto a la nostalgia y al deseo
de una felicidad
que es eterna y serena como el viento,
como el azul y el mar.

Sencilla fue, al nacer tu alma a la vida,
la historia de tu sueño, y acabó
cuando una tarde loca sucumbieron
el viento, azul y mar ante el amor.


SOLEDAD

La soledad se adueña de los campos,
y es la monotonía un gran silencio
sin luces ni color.

La tarde se oscurece en las encinas,
y el sendero se pierde sin contornos,
sin vida ni verdor.

La fuente, en el crepúsculo, se tiñe
de grana, y su sangriento serpear
nos hace imaginar que, fatalmente,
el día va a expirar.

...Y muere. Lentamente, las encinas
y el sendero y la fuente han sucumbido
ante la oscuridad.

Es hermosa la noche, pero a veces...
¡Cuánto miedo me da!

TENGO GANAS DE LLORAR

Cuando recorta mis alas
un mundo cobarde y lento,
y mis sueños se critican
porque levantan el vuelo;
cuando cualquier fantasía
es rechazada al momento
si no se ciñe a las leyes
del santo "tanto por ciento".
Cuando es "rentable" la vida,
y yo siento en mis adentros
que esta "rentabilidad"
ahoga mis sentimientos.
Cuando la gente me aplaude
en orden a ciertos éxitos,
que yo considero fallos
que traicionaron mis sueños.
Cuando me ahoga el ambiente,
cuando no vislumbro el cielo,
cuando noto a Dios distante
y su condena presiento...
Tengo ganas de llorar
lentamente y en silencio.


TENGO GANAS DE VIVIR

Tengo ganas de llorar.
Tengo ganas de reír
y tengo ganas de amar.
¿Serán ganas de vivir?
Tengo ganas de pensar
y necesito sufrir.
¿Me querré purificar?
Tengo ganas de sentir.

No quiero vivir muriendo.
Yo quiero vivir viviendo,
o bien sufriendo o gozando,
pero siempre palpitando;
con el corazón amando,
y con el amor llenando
lo que en el fondo no entiendo.

Quiero que me dé la vida
lo que yo le quiero dar:
paz, amor, sana alegría,
con Dios constante armonía,
y el deseo cada día
de valer un poco más.

TU BAILABAS ASÍ

Tus pies trenzaban, en la ardiente nube
del sueño que imagino cuando bailas,
un hermoso arabesco de caricias,
de besos y de frases sin palabras;

una red de cadencias amorosas,
y un ondulante ritmo que, en la calma
de tus ojos serenos, parecía
querer hacerse espejo de tu danza.

Tú bailabas así cuando mis ojos
entornados apenas, te miraban,
y el recuerdo dormido de aquel sueño
hoy se despierta para ti en mi alma.


YA MUERE EL SOL

Ya muere el sol. Las sombras, dulcemente,
descienden a besar nuestra cañada,
y un último destello, reflejada
deja su luz sobre la clara fuente.

Luego un rojo fulgor de amor ardiente,
de pasión a Cupido arrebatada,
baja del cielo en rápida cascada
a reflejar sus rayos en tu frente.

Vendrá la noche, dormirá a la vida,
e intentará dormir el esplendor
de aquel paraje que al amor convida;

pero nuestra cañada y su frescor,
nuestro encuentro en su fuente colorida
será el sueño feliz de nuestro amor.

TE ERIGIRÉ UN MONUMENTO

Te erigiré un monumento
en alas de Fantasía,
te cantará mi poesía
de amor un dulce lamento.

Será tuyo mi contento,
tu sonrisa será mía,
haré que se pare el día
en un eterno momento.

Dos almas, por siempre unidas,
hará mi ilusión que sean,
confundiendo nuestras vidas.

Y tú, que al amor convidas,
por que mis ojos no vean,
crearás la ilusión mentida.


BREVE AUTOBIOGRAFÍA DE JOSÉ MARÍA DE HORNA.
¡No te olvides!: «trabaja y reza».

«Nací en Madrid en agosto de 1927, de una familia cristiana y católica, como sexto hijo de entre los ocho con que acabó contando el conjunto familiar. Mi educación comenzó en el ambiente ordenado y puntual de la familia, y continuó en el colegio escolapio de San Antón, en el que culminé mis estudios de bachillerato en el año 1945. En estos mis años de colegio fui recibiendo en mi interior toda una serie de consejos y enseñanzas, que me hicieron contemplar la vida con un espíritu de disciplina y religiosidad, que configuraron mi vida en aquel sentido de "ora et labora", al que se atenían aquellos antiguos frailes, que consagraron sus vidas al servicio de Dios y de las necesidades verdaderamente importantes, tanto en el terreno espiritual como en el material: "ora et labora", "trabaja y reza".Terminada mi vida de colegio, ingresé en la Universidad, pero la muerte repentina de mis padres, y circunstancias económicas adversas, me hicieron abandonar los estudios. Tras unos años dedicados a diversas actividades, me casé en el año 1954. En el año 1960 encontré trabajo en Alemania, en donde viví quince años en compañía de mi mujer y mis cuatro hijos. Vuelto a España en el 1975, resido de nuevo en Madrid, mi ciudad natal.
Nada verdaderamente interesante en mi ordenada y religiosa vida. Mis hijos están casados, tengo cuatro nietos, y vivo mis últimos años en compañía de mi esposa, tras haber superado ya nuestras bodas de oro matrimoniales».

Correo de José María de Horna: alarin@telefonica.net

© José María de Horna


El huevo de chocolate