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ADIVINANZAS DE LIBROS Y ESCRITURA

Las soluciones están escritas con tinta invisible al pie de cada adivinanza. Para poder verlas tienes que pasar el ratón con el botón izquierdo apretado. Pero antes de leer la respuesta... ¡piensa un poco!



Bolita tengo
tinta, también
capucha tengo
y escribo bien.
Una palomita,
blanca y negra;
vuela sin alas
y habla sin lengua.
Cruza los ríos,
también los mares,
vuela sin alas
a todas partes.

¿Cuál es la cosa que habla
y de sentidos carece,
con fuego o agua perece;
su forma es pequeña tabla
y sin vergüenza parece?
Blanca como la paloma,
negra como la pez,
habla y no tiene lengua,
anda y no tiene pies.
Es un sabio gordinflón,
si le preguntan no habla,
sabe todas las respuestas,
tiene todas las palabras.

Todas las palabras sé
y, aunque todas las explico,
nunca las pronunciaré.
Campo blanco,
flores negras,
un arado,
cinco yeguas.
Sabana blanca tendida,
mariquita negra
le baila encima.

Llanura blanca con flores negras;
cinco bueyes aran en ella.
Campo blanco,
simiente negra
y cinco bueyes
aran con reja.
Blancos son los campos,
las semillas negras,
cinco son los bueyes
que el arado llevan.

Campo blanco,
semilla negra,
dos que la ven,
uno que la siembra.
Vengo y voy,
voy y vengo,
dejando blanco
lo que era negro.
Es enemiga del lápiz,
lo que éste hace
ella lo deshace.

Va y viene,
viene y va
y lo que antes estaba
ya no está.
Soy blanca como la nieve,
me ponen sobre una mesa,
para escribir sobre mí
cuanto venga a la cabeza.

Jamás aprendí a escribir
y soy muy gran escribana
y, con invención galana,
te suelo siempre servir
sin cansar tarde y mañana.
Nunca bien supe escribir
pero soy gran escribano;
bien que te puedo servir,
si me tomas en tu mano.
Por dentro carbón,
por fuera madera,
en tu maletón
voy a la escuela.


Tengo hojas sin ser árbol,
te hablo sin tener voz,
si me abres no me quejo,
adivina quien soy yo.
Con mis hojas bien unidas,
que no me las lleva el viento,
no doy sombra ni cobijo,
pero enseño y entretengo.
Suelo ir de mano en mano,
hojas tengo y no soy flor,
y aun teniendo muchas letras
no soy de nadie deudor.


Sin ser árbol, tengo hojas,
sin ser bestia, un buen lomo
y mi nombre en cada tomo.
Con sus páginas abiertas
te va ilustrando la mente,
si alguna vez lo prestaras,
lo perderás para siempre.
Tengo muchas hojas
y flores no tengo
mas si tú me mojas
yo me siento enfermo.

Como una ametralladora
se escucha mi tableteo;
pero estoy en la oficina,
que mi oficio no es guerrero.
Contengo todas las letras,
los números y los signos,
si me aprietan con los dedos
escriben hasta los niños.

Sin hablar puedo decir
lo que mi dueño ha pensado;
tengo un carro, aunque sin mula,
y me muero en tres espacios.
Cae de la torre
y no se mata,
cae en el agua
y se desbarata.
Yo salgo todos los días
por eso me llaman diario.
Estoy lleno de noticias,
sucesos y comentarios.


Vestida nací, por más gentileza,
cortáronme gentes mi pobre cabeza;
ando por el mundo, gimiendo y llorando,
y con lágrimas negras voy hablando.
Aunque sea tan pequeño,
siempre separo
y siempre detengo.

Muy chiquito, chiquitito,
que pone fin a lo escrito.
Corta bien y no es cuchillo,
afila y no es afilador,
y te presta sus servicios
para que escribas mejor.

Si me mojas y me pegas
viajará la mensajera.
No me hace falta sacar pasaje:
me mojan la espalda
y me voy de viaje.
Termino cabeza arriba,
empiezo cabeza abajo,
y tan sólo preguntar
es mi trabajo.

Sirviente soy de sabios,
mi oficio, aunque me faltan lengua y labios,
es decir la verdad y la mentira
a todo el que me mira,
y tanto más me estiman mis señores,
cuanto más firme tengo los colores.
Una que salió de un huevo
mi negra sangre me saca
y con ser de cuerpo flaca
no toma para sí el cebo
que lo vierte la bellaca.
© El huevo de chocolate

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