ADIVINA, ADIVINANZA
Adivinanzas para niños, clasificadas por temas

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ADIVINANZAS DE ROPA Y VESTUARIO

Las soluciones están escritas con tinta invisible al pie de cada adivinanza. Para poder verlas tienes que pasar el ratón con el botón izquierdo apretado. Pero antes de leer la respuesta... ¡piensa un poco!



En las manos de las damas
casi siempre estoy metido,
unas veces desplegado
otras veces recogido.
(El abanico)
De pergaminos, o sedas,
o papel hechos estamos;
en verano gusto damos;
las manos han de estar quedas,
si es que nuestro oficio usamos.
(Los abanicos)

Soy de piel o paño gordo
y me adhiero a tu cuerpo, 
para que no pases frío 
cuando llega el invierno.
(El abrigo)

Chiquito, redondo,
barrilito sin fondo.
(El anillo)
Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
(El anillo)

Redondo, redondo,
sin tapa, sin fondo. 
(El anillo)
Redondito, redondón,
no tiene tapa ni tapón.
(El anillo)

Guardado en invierno, 
lo luzco en verano, 
es mi único traje 
en sitios de baño.
(El bañador)
Rodeo cuellos y cuellos,
tanto de ellas como de ellos.
(La bufanda)

Juntos, en ovillo,
duermen los mellizos;
cuando se separan,
estirados andan.
(Los calcetines)
Hoy cuando me levanté, 
puse uno en cada pie. 
Como no son los zapatos, 
dime tú... ¿qué puede ser?
(Los calcetines) 

El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
(El calcetín)
¡Escapa, escapa!
que esto que te digo,
aunque no te obligo,
te abriga y te tapa.
(La capa)

No he de darte más razones,
sin mi perderías los pantalones.
(El cinturón)

Tengo corazón 
sin ser persona,
tengo bata 
sin ser mujer.
y el hombre elegante
me lleva delante.
(La corbata)
Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.
(La corbata)

Colgada voy por delante 
y al hombre hago elegante.
(La corbata)
Aunque la quite del agua,
sigue en agua.
(La enagua)

Con dos patas encorvadas
y dos amplios ventanales
quitan sol o dan visión
según sean sus cristales.
(Las gafas)
Tengo cinco habitaciones, 
en cada una un inquilino,
en invierno cuando hace frío, 
están todos calentitos. 
(El guante)

Una piel que es otra piel,
una mano que no es mano
y el frío se aguanta bien.
(El guante)
Dos guaridas cálidas
con sus escondrijos,
para dos hermanas 
y sus quintillizos.
(Los guantes) 

Tienen justo cinco dedos 
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
(Los guantes)
Me pones y me quitas,
me tomas y me dejas,
conmigo no tiritas
y estoy hecho de madejas.
(El jersey)

Puedes llevarlo en el pelo
y, a veces, en los zapatos,
se coloca en la cintura
y en el rabo de los gatos.
(El lazo)


Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.
(La media) 
Resuélveme este dilema:
«soy una, pero soy media».
(La media)

Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.
(Las medias)
Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
(Los pantalones)

Para salir a la esquina
ponte pan en el talón y camina.
(El pantalón)
En tus manos estoy limpio,
en tus ventanas me ensucio,
si sucio, me ponen limpio,
si limpio, me ponen sucio.
(El pañuelo)

Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
(El paraguas)
Con varillas me sostengo
y con la lluvia voy y vengo.
(El paraguas)

Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.
(Los pendientes)
Destacan en las orejas 
creyéndose independientes,
van casi siempre en parejas.
(Los pendientes)

Se pone para dormir,
aunque no es un camisón,
puede ser de lana, seda o algodón.
(El pijama)
Por la noche me lo pongo,
por el día me lo quito
y en la siesta lo uso un poquito.
(El pijama)

Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
(Las sandalias)

Tamaño de una cazuela,
tiene alas y no vuela.
(El sombrero)
Una copa redonda y negra,
boca arriba está vacía,
boca abajo está llena.
(El sombrero)

Tengo copa y no soy árbol,
tengo alas y no soy pájaro;
protejo del sol a mi amo,
en invierno y en verano.
(El sombrero)
Me lleváis,
me traéis,
y si sois nuevos
quizás me mordéis.
(Los zapatos)

Me pisas y no me quejo,
me cepillas si me mancho,
y con mi hermano gemelo
bajo tu cama descanso.
(Los zapatos)
No me utilizan los patos
más me llevan de apellido,
con «Z» empieza mi nombre,
¡y ya el resto es pan comido!
(Los zapatos)

Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
(Los zapatos)
De día llenos de carne,
de noche con la boca al aire.
(Los zapatos)

Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
(Los zapatos)



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